En 1961, J. D. Salinger reunió en un solo volumen dos relatos aparecidos con anterioridad en las páginas de The New Yorker. Aunque se publicaron de forma independiente, se pueden considerar como las dos partes de una misma historia, ya que en las dos comparten el personaje de Franny y hay una bien trazada continuidad cronológica y argumental. Franny es un cuento de corte tradicional, con un narrador omnisciente y una disposición narrativa lineal. La parte central del relato la ocupa el encuentro de Franny con su novio Lane, un brillante universitario. O sería mejor decir, el desencuentro entre los dos. Durante una comida, Lane se ufana de la buena aceptación que ha tenido un trabajo suyo sobre Flaubert, incluso le han pedido que piense en publicarlo. Mientras presume de esto, Franny no puede sino dismular su indiferencia por las menudencias de la vida universitaria, porque desde hace un tiempo, sufre una crisis emocional y vital causada por una sensación de desencanto por todo cuanto la rodea e intenta encontrar un refugio en la trascendencia religiosa.
Zooey, relato mucho más largo, se articula sobre dos extensos diálogos: uno el que mantiene el personaje de Zooey con su madre, y otro el de Zooey con su hermana Franny. Porque Zooey y Franny son hermanos. Son los menores de los siete hermanos Glass. A través de lo que revelan los diálogos y de lo que aporta el narrador, se cuenta la historia de esta familia. Y es que, el narrador, en un juego autorreferencial que sorprende por su inteligencia y su ironía, se presenta al principio como del cuento como Buddy Glass, el segundo de los hermanos, y que junto con el desaparecido Seymour, el primogénito, marcó la infancia y la educación tanto de Franny como de Zooey.
