lunes, 23 de abril de 2018

Divertimento 1889 de Guido Morselli



Como su titulo afirma, esta deliciosa novela breve es justamente eso: un divertimento. Ligera, alegre, elegante, como el mundo finisecular al que pertenecen sus aristocráticos y acomodados personajes, que tejen una trama argumental sencilla: el rey de Italia, Umberto I, se marcha a Suiza de incógnito para resolver un negocio personal. Pero no será el dinero la principal ganancia de su escapada, porque durante unos pocos días saboreará el placer de ser un hombre común: la libertad,  la posibilidad del idilio amoroso, la ausencia de responsabilidades de Estado... Bajo una aparente intrascendencia, Divertimento 1889 esconde la crónica de una tragedia, la de su protagonista, y, en realidad, la de todos nosotros: no poder ser libres.

Guido Morselli (1912-1973) representa a la perfección un tipo de autor típicamente italiano: el escritor secreto, indiferente a la popularidad literaria,  y que se revela solo tardíamente o tras su muerte. Junto a narradores como Gesualdo Buffalino, Salvatore Satta o, incluso, Tommaso Landolfi, Guido Morselli  ilustra de forma insuperable esta peculiaridad de las letras italianas. Tras su suicidio en Varese, aparecieron obras tan singulares como Roma sin papa o Divertimento 1889 (las dos traducidas al castellano por Anagrama), entre otras.

domingo, 11 de febrero de 2018

Homenaje a Ursula K. Le Guin




 
En 1974, Ursula K. Le Guin publicó Los desposeídos, una novela en la que crea dos mundos enfrentados: Urras, que se hunde en las contradicciones de un sistema fundamentado en la propiedad, y Anarres, un planeta colonizado por los odonistas y que resiste sostenido por la solidaridad y el mutuo apoyo. Los odonistas son los seguidores de Odo, una figura mítica que inspira el movimiento libertario de los habitantes de Anarres.
Poco después, Ursula K. Le Guin escribió "El día antes de la revolución", un relato que cierra la historia de Los desposeídos. La figura de Odo, apenas una sombra que recorre la novela, cobra cuerpo y presencia en este cuento, publicado no hace mucho por Nórdica Libros. Su lectura es una buena forma de homenajear a Ursula K. Le Guin, recientemente fallecida.